Imagina


Imagina que llego a tu oficina
envuelto solo en el perfume que me puse ayer
que te tomo por la cintura, que no tengo rostro,
que no soy yo, pero que el aroma y la forma en que te beso
hacen que sepas quien lo está haciendo…

Ahora te tomo por la cintura
y te tiendo sobre tu escritorio…
te beso tu cuello… te quito la ropa…
y comienzo a besar tu cuerpo como nunca y como siempre…

Estallas, me besas… un beso húmedo, muy húmedo…
Te amo, nos amamos...
Me odias, te amo más
Te extraño y te beso por última vez...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sinceramene... hoy quisiera vivirlo y no sólo imaginarlo

Anónimo dijo...

Sinceramente...

Anónimo dijo...

que contradictoria es la sinceridad anónima...